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No hubo fraude electoral en Nicaragua", declaró Penco.
En Nicaragua hay una historia en particular que ha llevado a las autoridades competentes a no otorgarle la acreditación correspondiente, aunque en realidad la Organización de Estados Americanos no solicitó ser observador en esta instancia, lo fue sí en cambio, hace dos años en ocasión de la elección del propio presidente Ortega.
TeleSUR _ 13/11/2008 En entrevista exclusiva a TeleSUR este jueves, el Jefe de la Misión temporal de Consejos de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), Wilfredo Penco, manifestó que "no hubo fraude electoral en Nicaragua", según los elementos analizados antes y después de los comicios.
El magistrado uruguayo, que participó junto a otros tres observadores de toda latinoamérica negó categóricamente las denuncias del presunto fraude electoral en Nicaragua, debido a que ninguno de los elementos identificados durante la jornada electoral y en los días previos, "nos pueden llevar a compartir una afrimación de esta índole".
Según resultados de este jueves ofrecidos por el Consejo Supremo Electoral (CSE), en las elecciones celebradas en el pasado domingo en Nicaragua, se asignan 99 de los 146 ayuntamientos al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
A continuación TeleSUR presenta la entrevista íntegra:
Voceros de oposición del presidente Ortega han denunciado que en Nicaragua hubo un fraude colosal y que se vio por parte de observadores internacionales. ¿Realmente hubo falta de observación en estos comicios electorales?
Un saludo desde Tegucigalpa, donde estamos en contacto con el Tribunal Supremo Electoral de Este país, acabamos de venir de Nicaragua donde participé con otros magistrados de la mayor cantidad de países de América Latina en la observación internacional que se realizó por parte del protocolo de Quito, del Protocolo de Tical, de la Unión Interamericana de Organismos electorales que reúne a estos dos protocolos, junto a México y Canadá, junto a la Secretaría de estos protocolos que es nada menos que el Centro de Asistencia y Promoción Electoral, programa de derechos humanos de la OEA y del consejo de expertos electorales de Latinoamérica de la que soy miembro fundador en mi condición de magistrado de la Corte Electoral del Uruguay.
No hubo fraude electoral en Nicaragua, ningún elemento de los que pudimos verificar durante la jornada electoral y en los días previos nos pueden llevar a compartir una afirmación de esta índole.
El presidente Ortega anunció previamente a las elecciones que los observadores o expertos electorales de Latinoamérica en otras organizaciones internacionales presentes en este proceso, eran los más calificados que podrían tenerse. ¿Cuáles son las garantías que ofrecen estas organizaciones como la que usted representa para dar seguridad en la transparencia en los resultados?
En primer lugar, el protocolo de Quito, el protocolo de Tical y la Uniore llevan realizadas cerca de 200 observaciones internacionales en el continente. El consejo de expertos electorales de Latinoamérica ha observado elecciones nacionales, municipales, primarias de los partidos políticos, prácticamente en todos los países del continente. Somos quienes integramos este organismo, magistrados electorales, es decir, quienes organizamos y juzgamos elecciones en nuestros países y quienes más hemos observado elecciones en el continente. De manera tal, que esta es nuestra experiencia, esta es nuestra calificación y esto es lo que nos permite actuar fundamentalmente con una perspectiva técnica que es la que nos interesa subrayar también en esta instancia en Nicaragua.
El primer mandatario nicaraguense también afirmó que organismos como la Organización de Estados Americanos y otras organizaciones internacionales obedecen a intereses políticos y por eso no son confiables. ¿Cuál es su posición frente a la participación de esta organización en la democracia de los países del sur?, teniendo en cuanta los diferentes intereses que Estados Unidos tiene en la región. ¿Por qué Nicaragua? ¿Qué tuvo de participación en este proceso que despertó esta corriente opositora tan radical en la negativa de aceptar los resultados?
Cada país tiene su historia. La Organización de Estados Americanos que es una organización que reúne a gobiernos del continente, ha organizado misiones de observación electoral, alguna de las cuales han resultado satisfactorias para los gobiernos y los organismos electorales y otras no.
En Nicaragua hay una historia en particular que ha llevado a las autoridades competentes a no otorgarle la acreditación correspondiente, aunque en realidad la Organización de Estados Americanos no solicitó ser observador en esta instancia, lo fue sí en cambio, hace dos años en ocasión de la elección del propio presidente Ortega.
De manera tal que se trata de historias particulares de cada país que responden a situaciones también específicas. En cuanto a nosotros como magistrados electorales siempre propensos a la mayor observación, la más amplia observación que pueda estar al alcance de las autoridades a acreditar. Creo que eso es positivo siempre y cuando esas observaciones cumplan estrictamente con los principios rectores de la observación electoral tanto nacional como internacional, que está basada en el principio de no intervención, en un principio de imparcialidad e independencia.
Estos elementos son elementos constitutivos de la observación e integran un cuerpo normativo apropiado en el seno de Naciones Unidas hace tres años que es el que nosotros procuramos llevar adelante.
En cuanto a la afirmación de la oposición de que hubo fraude, no es la primera vez que un partido político que pierde las elecciones, o que supuestamente las pierde, argumenta en tal sentido.
Lo fundamental es que esa argumentación, ese alegato, esté acompañado de pruebas concretas que han sido aportados por el Partido Liberal Constitucionalista al Consejo Supremo Electoral y este haya resuelto hacer una revisión total de todas las actas fundamentalmente concentradas en Managua.
Pero lo que está claro es que no ha habido fraude en Nicaragua, y esto lo prueba el hecho de que hay partidos políticos que han ganado las alcaldías de determinados municipios, otros que las han perdido, sean estos partidos de oposición o el partido de Gobierno.
De manera tal de que cuando se hable de fraude no se puede hablar con autoridad cuando se aceptan determinados resultados y otros son los que se cuestionan.